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BREVE HISTORIA DE PIURA -  TOMO I

TIEMPOS PRE-HISPÁNICOS

Reynaldo Moya Espinosa

Carátula

Contenido

Del autor

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPITULO VI

LOS TALLANES. SU EVOLUCIÓN. ORGANIZACIÓN. REALIZACIONES.

 

01.- Los yungas.

Evolución del pueblo tallán.

02.- El territorio tallán: procedencia

¿Fue Mec Nom el fundador de los tallanes?

03.- La nación tallán o tallanca.

04.- La influencia ecuatoriana.

05.- Origen de la voz tallán.

06.- La organización del pueblo tallán.

Las capullanas.

Los curacas

07.- Las ciudades.

Tumbes.

La ciudad fantástica de Pedro de Candia.

08.- Las viviendas.

09.- Fortalezas.

La fortaleza de Narihualá.

10.- Los templos.

Las huacas.

La mansión de las vírgenes del Sol.

11.- Los tambos.

12.- Los caminos.

13.- La agricultura.

El algodón.

Los restos de canales tallanes en el Chira.

 

13.- La agricultura.

Sembrando

La agricultura en los antiguos piuranos fue marcando el grado de su desarrollo cu1tural. 

Ya sea que los pobladores llegaran por mar, o que hayan venido de la sierra o por los dos lugares simultáneamente, el hecho concreto es que su estado era casi primitivo, al arribar a estas tierras.  

Esos pueblos fueron nómades y recolectores. No conocían la agricultura ni la cerámica. Los conchales del Chira, y los restos encontrados en Paredones en Vichayal, prueban la existencia de estos hombres.    

En este lugar y en Illescas, se han encontrado restos de redes muy antiguas, lo que probaría que los primitivos habitantes utilizaron el algodón aun cuando no lo cultivasen. 

Poco a poco, las plantas que antes silvestres y que aprovechaban por el sistema de recolección, fueron mereciendo su atención. Fue así como se cultivó la calabaza, el pallar, el maní, el algodón y el zapallo, lo mismo que el mate. 

Mes de la cosecha

El mate suplió a muchos utensilios antes de iniciarse en la alfarería. Tuvieron de esa manera recipientes para guardar el agua, que aún los campesinos actuales utilizan y llaman limetas. También ollas, y tazones que hoy se conoce como potos. 

Pescado, mariscos, pallares, zapallo y maní, además de frutas fueron los alimentos de los piuranos primitivos. Los que vivían más apartados del mar, reemplazaban al pescado con los productos de la caza, como sajinos y venados.   

Los hombres se fueron tornando sedentarios, y se asentaron a la orilla se los ríos Tumbes, Chira y Piura, primero en sus bocanas y luego se remontaron más al interior. 

Esto suponía un proceso de penetración de gentes venidas necesariamente del mar. La teoría del poblamiento de la costa  y tierra tallán por grupos llegados de la sierra, sólo sería del norte ecuatoriano más que de la región de Ayabaca y Huancabamba, ya que Garcilaso, dice que los habitantes de esos lugares se encontraban en estado bastante primitivo cuando fueron sometidos por los Incas, mientras que en la costa ya se había avanzado en el proceso cultural.

Hernán Suse en su obra "Época prehistórica", afirma que el algodón hace su ingreso al cuadro cultural de los pueblos de la costa por el año 2.500 antes de Cristo. 

Cuando se inicia  el período cerámico en sus primeras fases, ya los piuranos habían progresado bastante en las técnicas agrícolas. 

El mate o calabaza se utilizó en la costa peruana desde tiempo inmemorial. En el valle de Chicama se han encontrado en algunas tumbas, mates con 4.500 años de antigüedad según el radio carbono.  

El mate, al igual que la calabaza y el zapallo son curcubitáceas, que también se han producido hace milenios en la Oceanía. Eso crea muchos interrogantes, pues mientras que algunos estudios suponen que se dio en uno de los dos lugares y de allí se trasladó al otro, hay en cambio científicos que suponen se dieron esas especies vegetales en los dos continentes en forma simultánea. Para los que hacen el primer planteamiento, hay nuevos interrogantes de mucha importancia como: ¿cuándo y en que forma se llevaron esos  productos de un continente a otro?. 

Engels, manifiesta que “parece que en los dos continentes americanos, las primeras plantas cultivadas fueron las calabazas”.     

Algunos botánicos aventuran la opinión que la calabaza llegó de la Oceanía flotando arrastrada por los vientos y las corrientes marinas, sin intervención del hombre y aun antes que se hubieran poblado la Oceanía.  

Invocando lluvia

El coco, producido por la palmera cocotera, es igual que la calabaza una planta que también se da en los dos continentes, Oceanía y América, desde tiempos inmemorables, y también se aplica con el coco la teoría de la calabaza. El problema radica que en América desde la época pre-colonial habían 300 especies de cocotero.   

En cuanto al algodón hay tres especies, una originaria de la India y dos de América. Los restos de tejidos antiquísimos y de redes, demuestran que el algodón se aprovecho primero por el proceso de recolección y se cultivó más tarde, siendo en tiempo de los Incas objeto de mucha atención en la tierra tallán. 

El maíz es originario de América. En México se han descubierto granos silvestres de 60.000 años de antigüedad y otros cultivados de 7.000 años. En el Perú antiguo el maíz se cultivaba en la costa y en la sierra, siendo el primero el mejor. En todas partes se le utilizaba como alimento y para hacer chicha. Los españoles le llamaron trigo de los incas, cuando llegaron. Al desembarcar en Tumbes, Pizarro fue agasajado con brindis de chicha. Cuando  llegó,  hacía ya varios siglos que los tallanes lo cultivaban

Cieza de León decía de los tumbesinos lo siguiente: “para labrar los campos son muy trabajadores y llevan grandes cargas; los granos los labran hermosamente y con mucho concierto y tienen en el regarlos grande orden. El maíz da dos veces en el año”. 

E padre Bernabé Cobo, al ponderar al maíz de la costa, dice que “no nace en todas parte de igual grandeza, ni acude con igual abundancia; en las tierras calientes (costa norte) crece tan lozano y vicioso, que hay maizales que cubren un hombre o caballo y de aquí para abajo (se refiere a la costa) va decreciendo según va la tierra siendo más fría, hasta venir a no levantarse de la tierra más de un codo.......siémbrase todo a mano y no derramándolo como el trigo y en cada hoyo echan tres o cuatro granos, de cada uno de los cuales nace una caña y así salen todas juntas en cada mata, cuantos fueron los granos que se echaron juntos. Crece tan en breve en algunas partes (como en la costa tallán) que dentro de tres o cuatro meses y aun a veces dos, se siembra, coge y encierra. Son muchas las diferencias que hay de maíz, por que primeramente se hallan de todos los colores: negro, blanco, amarillo, morado, colorado claro y mezclado de varios colores”.

La siembra

Los pallares y los frijoles , eran también muy cultivados por los tallanes, pero los españoles no los supieron apreciar en los primeros años, pues los preparados que con ellos se hacían las llamaban comidas de indios.    

Cieza de León refiriéndose a los tallanes piuranos decía: “de ello (maíz) y de frijoles y de habas, cogen harta cantidad cuando las siembran”.    

Lo cierto es que los piuranos cultivaron los pallares muchos siglos antes que al maíz que crecía en forma silvestre. 

Los piuranos vienen comiendo camotes desde hace milenios. Hans Horkheimer asegura que el camote o batata fue una de la tres plantas comestibles precolombinas que se cultivaron en América y en Oceanía. Las otras dos fueron la calabaza y el cocotero. Martínez del Río al tratar en “Origen de los Americanos”, la posibilidad que la batata se haya difundido de América a la Polinesia no explica como pudo haberse efectuado eso. Hay sin embargo una leyenda en Nueva Zelandia que dice que el camote fue llevado desde el Este, por el año 1.000 de nuestra era. Eso supondría viajes de América hacia la Oceanía lo que no es imposible, como se probó con la expedición Kon Tiki que hace varias décadas partió del Perú, en un viaje exitoso,  usando una embarcación que era una versión de las utilizaron los antiguos tallanes, que como es bien sabido fueron los mejores navegantes del Perú antiguo. 

Hay además algo interesante en cuanto al nombre indígena que tenía el camote en Oceanía y en el Perú antiguo. Así por ejemplo en polinesio se le llama kamar y en maorí cumura, mientras que en quechua se denominaba kumara. Pero estas interesantes expresiones lingüísticas, al tratar de explicar la procedencia americana y peruana del camote en la Oceanía, tropieza con un escollo. Los incas no fueron gente marina y en cambio si lo fueron los tallanes y los habitantes de Puná y de la costa sur del Ecuador. No tenía por que llevar la denominación quechua (del Cuzco), cuando más bien debió hacerse en lengua tallán, salvo que el camote hubiera sido llevado a la Oceanía en tiempos de los últimos Incas que conquistaron la costa peruana.  

Sea lo que fuere, lo cierto es que el camote es originario de América y que Engels considera que se cultivaba en el Perú unos ocho mil años antes de Cristo. Esto, que no es una referencia al camote que se cultivaba en la costa, no deja sin embargo de ser sorprendente, por la antigüedad que le supone. 

José del Busto, al referirse a Piura dice estas bellas frases: “La yunga –tierra baja y caliente– era la orilla del mar. Allí animado por las brisas marinas se mecerá el maizal de dorado grano, mientras molles, huabas, y huarangos protegen con su sombra a camotes, zapallos, y calabazas que siguen aferrados al tórrido suelo. A los dichos se sumarán, los pepinos, piñas, indianas, caimitos y pallares, mientras los corpulentos paltos y guayabas, son los últimos en ver el sol hundirse en el Océano”.     

El padre Cobo tiene esta opinión: “las que se dan en el Perú que llamamos camotes, no deben nada a las mejores batatas , cuales son las de Payta, diócesis de Trujillo y las del valle de la misma ciudad de Trujillo”. 

La taclla

La yuca fue una planta que se cultivó tanto en la costa como en la sierra, y se hizo siempre presente en la alimentación de los yungas. 

Todo hace suponer que las frescas arboledas a que se refiere Cieza de León, que dan sombra a los caminos eran árboles sembrados por los tallanes. Esos árboles fueron el algarrobo, el caimito o lúcuma, el molle, los paltos, huabas y guayabos. 

Padre Cobo, al referirse al algarrobo, lo llama huarango denominación que más corresponde a una variedad iqueña. Los españoles les llamaron sin embargo algarrobos de las indias para diferenciarlos del algarrobo de Castilla. Dice el cronista que los indios hacían de sus vainas harina y pan, y que habían muchas provincias en la costa donde los naturales sólo se mantenían de ellas. 

El conocimiento de hacer pan de la algarroba es algo que por desgracia se ha perdido porque es de todos conocido el alto poder alimenticio de la vaina. 

Manifiesta el padre Cobo, que en muchos lugares no tienen otra madera para los edificios que el algarrobo, aunque era nudosa y torcida, de la cual no se pueden sacar tablas anchas, por tener todo el tronco nervios y costurones, pero que era muy dura, para el fuego y hacer carbón mejor que la encina. Los valles donde abundaba el huarango según el padre Cobo eran Ica, Nazca, Casma, Chicama, Guadalupe y Catacaos. 

El molle para el padre Cieza de León se daba en la costa y en la sierra. Los hay grandes y pequeños, tienen hojas muy menudas y con olor a hinojo, siendo muy estimado por los indios por sus propiedades curativas. Al igual que el algarrobo crecía silvestre formando grandes arboledas, pero también era cultivado por los indios el los lugares en donde se buscaba dieran frescura. 

Los paltos abundaban mucho en la sierra piurana y ecuatoriana en pre-colombina, en forma tal que a toda una provincia le dieron ese nombre. El huabo o pacae era otro frutal que se sembraba al borde de los caminos. 

Labores agrícolas

Los españoles calumniaron a algunas de nuestras mejores frutas. De la piña decían que producían a la terrible epidemia del cólera. El padre Acosta llama a la guayaba fruta ruin, de mala fama que huele a chinches, de sabor muy grosero y efecto poco sano, pero parece que más que todo se refiere a una especie de las islas Filipinas, por que manifiesta que en el Perú el árbol es diferente, ya que no tiene mal olor y su sabor es bueno. 

Los primitivos piuranos, favorecidos por la tierra fértil de los valles, se convirtieron bien pronto en pueblos agricultores. 

Los mochicas primero, y los Chimús más tarde, les enseñaron a los tallanes nueves técnicas de cultivo, y el mejor aprovechamiento del agua mediante obras de ingeniería. También el guano de las islas fue utilizado, aunque no se conoce exactamente desde que tiempo. 

Cuando los españoles llegaron a Tumbes y a Piura, encontraron los valles cultivados en forma verdaderamente admirable. Los cronistas no se detienen en hacer conocer asombro por este hecho.

El Padre Cieza de León  refiriéndose a los valles piuranos dice: “toda la tierra de los valles donde no llega arena y que está cubierta en parte de arboledas, es una de las más fértiles y abundantes del mundo, que en ellas se cosechan maíz dos veces al año, yuca, batatas dulces, papas, frijoles y frutas como pepinos, guayabas, guabas, paltas, guanábanas, caimitos y piña”...........tratando del algarrobo –dice– de sus frutos se hacen pan y también para conservarlos, los secan como higos o pasas. 

Agricultura tallán

Continua Cieza: “cuando los ríos bajan de la sierra por estos llanos y algunos de los valles son amplios y todo se siembra cuando estaban más poblados, sacaban acequias en caños y por partes, que es cosa extraña afirmarla, por que las echan por lugares altos y bajos, por laderas los cabezos y albas de sierras que unas por una parte, y otras por otra, que es gran delectación caminar por aquellos y valles, por que parece que se anda entre huertas y florestas llenas de frescura”. 

La agricultura hizo de los ta1lanes pueblos autosuficientes lo cual favoreció su autonomía política, pero dada la proximidad,  mantuvieron relaciones entre si, aun cuando no se descarta que también guerrearan entre ellos sobre todo los tumbesinos con los insulares de la Puná. 

La siembra la hacían a mano, cavando hoyos con una pequeña lampa de cobre que tenia mango de madera muy parecida a las actuales. La taclla la usaron cuando fueron sometidos por los Incas. 

Conocieron las propiedades del guano que utilizaron en la agricultura y además fue artículo para comerciar. Parece que las labores de extracción del maravilloso abono, la hacían los vencidos de las luchas que habían quedado reducidos a la condición de esclavos. 

Tello dice que al uso del guano se debe el apogeo de la agricultura en la costa peruana, la que no fue superada por ningún otro pueblo de América. 

Cuando los Incas conquistaron la costa, dictaron disposiciones para la conservación de la vida de las aves guaneras y reglamentaron la explotación del abono. Fue así como el guano de las isla de Chincha fue destinado a las tierras del Inca y el guano de las islas de Lobos para atender la costa norte. 

Los tallanes también tuvieron el problema del agua escasa para sus riegos en la parte baja del valle del Piura. 

Fue por eso que construyeron admirables obras de ingeniería hidráulica, sobre todo canales que les permitió llevar el agua de riego a lugares distantes. 

Esta técnica les fue enseñada sin duda alguna por los mochicas, pues cuando los Incas llegaron a esta zona, ya la encontraron admirablemente cultivada. 

Durante el época del Imperio, lo que se hizo fue aumentar la longitud y el numero de canales, construir algunas represas y en la sierra, se implantó el sistema de andenes, que ya era común en la sierra del Sur. 

En Aypate, se han encontrado muy bien conservados, restos de esos andenes que indudablemente sirvieron para producir alimentos destinados a los habitantes de la ciudadela. 

Cieza de León admiró mucho las acequias y las describía en la siguiente forma: “I como los ríos bajan de la sierra por estos llanos y algunos de los valles son anchos y todos se siembran o solían sembrarse cuando estaban más poblados, macaban acequias en cabos y por partes, y es cosa extraña afirmarlo, por que las echaban por los lugares altos y bajos, y por laderas de los cabezos y faldas de sierras que están en los valles, y por ellos mismos atraviesan muchas, unas por una parte y otros por otra...... tenían los indio, y aún tienen, muy grande cuenta en esto de sacar el agua y echarla por estas acequias; y algunas veces me ha acaecido a mi parar junto a una acequia, y sin haber acabado de poner tienda, estar la acequia seca y haber echado el agua por otra parte. Por que como los ríos no se sequen, es en manos de estos indios echar el agua por los lugares que quieren. I están estas acequias siempre muy verdes, y hay en ellas mucha yerba de grama para los caballos, y por las flores y florestas andan muchos pájaros.........y volviendo al riego de estos indios, como en el tenían tanta orden para regar sus campos, la tenían mayor y tienen en sembrarla........”. 

Zárate, narrando su paso por Tumbes expresaba: “Sin embargo hay valles feraces que se cultivan y frescas arboledas y frutales y campos de maíz que se riegan con acequias que se sacan de los ríos en que los naturales tienen muy grande experiencia e industria”. 

También refiriéndose a Tumbes, Cieza manifestaba: “Este valle de Tumbes solía ser muy poblado y labrado, lleno de lindas y frescas acequias sacadas del río con las cuales regaban lo que querían y cogían mucho maíz y otras cosas necesarias a la sustentación humana.........”. 

Gutiérrez de Santa Clara, narraba que el Inca Huayna Capac, “mandaba que todas las acequias de agua que había en el camino real que pasaba por los arenales, se limpiasen desde su nacimiento hasta donde iban a parar...... A trechos de este camino -el de la costa que iba hasta el Cuzco- pasaban muchas acequias de muy linda agua que se traía de 4 ó 5 leguas, en donde estaban plantados muchos árboles de diversas fustas”. 

Los Incas y sus ejércitos cuando llegaron a la costa se refugiaban en esas arbo­ledas para librarse del sol, y teniendo siempre cerca a las acequias con muchos árboles frutales. Por la noche, antes de que llegaran el Inca, se regaba el sitio donde iba acampar para refrescarlo. 

Ruiz de Arce relata de un sifón que vio funcionar con gran asombro en Tumbes. Se trataba de una admirable obra hidráulica mandada a construir por el Cacique Gutuna, que hacía posible subir el agua hasta una fuente situada a regular altura. 

Era política de los Incas el construir canales de regadío en las comarcas de los pueblos conquistados, pero en la costa yunga, no siempre siguieron esa norma, pues encontraron que primero los Mochicas y más tarde los Chimús, habían prosperado mucho en la construcción de canales y más bien los destruyeron para vencer la resistencia del Chumu-Capac y de los pobladores de la gran metrópoli de Chan chan. 

Muchas de estas acequias, canales y obras hidráulicas de los antiguos tallanes, se perdieron bajo el impacto brutal de la Conquista y de las guerras civiles de los españoles. 

Los agricultores indígenas abandonaron los campos, hubo despoblamiento y el trabajo impuesto bajo nuevas modalidades, no rindió como antes del arribo de los conquistadores. Muchos de esos canales, represas y obras  hidráulicas, como el Tacalá en el medio Piura, se conservaron y no fueron pocos, a los en la época republicana, se han venido utilizando en la agricultura piurana