BREVE HISTORIA DE PIURA -  TOMO I

TIEMPOS PRE-HISPÁNICOS

Reynaldo Moya Espinosa

Carátula

Contenido

Del autor

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPITULO VIII

LOS GUAYACUNDOS. 

 

01.- Los guayacundos de Ayabaca.

02.- El poblamiento de la sierra piurana.

Los petroglifos de Samanga.

03.- Ubicación geográfica de los guayacundos.

Su origen.

04.- El desenvolvimiento cultural de los guayacundos.

05.- La confederación de los guayacundos.

06.- Origen de la voz guayacundo.

Estudios.

07.- Las ruinas de Aypate.

Su ubicación.

Su descubrimiento.

Cinco expediciones.

Camino de acceso.

La plaza central.

Los complejos A

Los complejos B.

La pirámide.

El cerro Granadillo.

Importancia de las ruinas.

08.- El señor de Olleros

 

Los petroglifos de Samanga.   

El Arqueólogo Italiano y ex-catedrático de la Universidad  de Piura Dr. Mario Polía, que con tanta minuciosidad ha investigado las sierras de Ayabaca, habla de una cultura Samanga. 

Mucho le han intrigado a Polía,  los espirales grabados en las piedras de Samanga, los que tienen semejanza con otros encontrados en las selvas del Ecuador, Colombia y Venezuela; lo cual muestra no sólo un común origen, sino también el derrotero de los grupos humanos llegados del norte del continente. También hay petroglifos en Cajamarca. 

Los dibujos antropomorfos de los petroglifos representarían sin duda deidades, lo mismo que las figuras de los felinos, motivados no por una posible influencia de Chavín, sino como representación de los jaguares y pumas que abundan en la región y que en cierta forma eran objeto de veneración y culto. Otros animales que, en forma estilizadas, aparecen en los petroglifos son los monos y las serpientes, los cuales también abundaban en la zona en ese tiempo. 

El hallazgo de la gran piedra grabada de Samanga, es como si se hubiera encontrado en libro en un idioma antiguo aún por descifrar, pero cuando se logre un avance sobre esa investigación, permitirá conocer mucho de la vida y de la forma de pensar de los más antiguos pobladores de la sierra piurana. 

También en Frías se ha encontrado una piedra redonda muy bien tallada, en la que parece representarse algo así como el firmamento celeste y las constelaciones. Si fuera así, significaría un notable conocimiento de astronomía, fruto de la contemplación y observación  permanente del cielo. Lógicamente que el trabajo hecho en esta piedra es muy anterior al proceso cultural que se desarrollo en Frías, cuando se hizo presente la cultura Vicús. 

El sitio denominado Tomapampa de Jambur, en el distrito de Paimas, sobre las orillas del río Quiroz, hay grandes piedras grabadas también con espirales y figuras antropomorfas, un tanto parecidas a las de Samanga. En las piedras hay también pocitos semiesféricos. 

Un poco río arriba de Quiroz, en Culqui, se ha descubierto una ciudadela y una gran cantidad de monolitos. En general, a todo lo largo de la cuenca de Quiroz hay monolitos y piedras grabadas, lo cual muestra la preferencia de los antiguos pobladores serranos por establecerse cerca de los ríos. 

Los petroglifos representan una transición del  nomadismo al sedentarismo, ya que la grabación de una piedra de grandes dimensiones, puede haber sido trabajo coordinado de varias personas por mucho tiempo. 

En Agosto de 1987, los diarios de Piura informaban de una nueva exploración hecha en la sierra de Ayabaca por el Dr. Mario Polía, en compañía del guía ayabaquino Celso Acuña Calle y el periodista italiano Adriano Favaro. 

Polía había ingresado al valle de Samanga al que llamaba Valle Sagrado y estudió 22 piedras que tenían glifos, siete obeliscos y lugares que 1.000 años AC servían de adoratorios. 

El arqueólogo italiano, en 1972 había descubierto y estudiado 33 petroglifos, en 1986 otras 22 piedras y posteriormente otras  más hasta sumar 119. 

En algunos petroglifos hay figuras estilizadas de felinos y de culebras, lo cual hace suponer un origen selvático y una influencia Chavín. El hallazgo de un lanzón de 2.90 m también con grabaciones chavinoides encontrado cerca de la Huaca Samanguilla, vendría a reafirmar el criterio, que cuando menos Chavín y Samanga tendrían un común origen selvático. 

Para el Dr. Polía, Samanga es el más importante complejo de petroglifos de América del sur. 

El riesgo que corren estas piedras, es le temor supersticioso que les inspira a los campesinos del lugar, de que les matan a los ganados que se les acercan, lo cual hace que hayan intentado su destrucción. 

En el Cerro La Cruz, fue encontrado un petroglifo de 6.46 metros con figuras de espirales y rostros humanoides y estilizados. Las piedras tenían perforaciones semi esféricas o pocitos, al igual que en otros sitios de la región. 

Samanga y los cerros De la Cruz y La Huaca están en la cuenca del río Espíndola que sirve de limite con Ecuador. Tanto los pocitos, como las figuras de espirales se han encontrado en petroglifos de otros países sudamericanos. 

No se descarta que los círculos concéntricos y otras figuras sean representaciones, de naturaleza astronómica fruto posiblemente de la contemplación permanente del cielo. 

Como hemos dicho antes, las lluvias de 1983 pusieron al descubierto muchos cementerios y restos arqueológicos. 

En el Medio Piura, en el sitio denominado Guaraguao de Malingas, en Tambogrande quedaron al descubierto gran cantidad de petroglifos que estaban cubiertos de tierra y parecían piedras corrientes, pero que el agua de lluvia las lavó.   

Petroglifo de Guaraguau

También en Guaraguao habían en 1983, dos monolitos de piedra labrada de 2.00 metros de altura y un tercero de 1.80, que tenían la forma de prisma cuadrangulares regulares. Parecen haber sido las columnas de un pórtico. 

En el caserío de La Greda, cerca de la ex hacienda Locuto en el Medio Piura, las lluvias de 1983 erosionaron un cementerio actual y quedo al descubierto otro cementerio pre colombino, del que los huaqueros extrajeron ceramios muy finos, así como gran cantidad de collares hechos con chaquiras, blancas y de colores, para cuya confección utilizaron las conchas spondylus y traídas de las costas de Ecuador. Igualmente se encontraron utensilios de madera y de metal. 

Las quebradas que erosionaban las tierras, arrastraban gran cantidad de ceramios que los pobladores atrapaban al paso.   

Esos monolitos están en riesgo de perderse, pues han sido muy maltratados por los tractores de los agricultores, cuando la Reforma Agraria dio posesión de las tierras a los campesinos. 

Petroglifos de Samanga

Los monolitos son sumamente pesados y en ellos están cinceladas unas figuras que no se sabe si representan a un animal o personaje zoomorfo o humanoide. El citado personaje tiene la cabeza grande y redonda con un solo ojo al centro. En la parte superior de la cabeza sólo tiene cuatro pelos, no posee cuerpo y de la cabeza parten los brazos doblados hacia arriba y toda la figura se sienta sobre piernas largas y rectas, con pies también muy grandes. 

Algunos vecinos de Tambogrande, aseguran que en Suyo hay piedras similares. 

En Paccha hay piedras sobre las cuales se han labrado y cincelado semiesféricas del tamaño y forma de media toronja. También en el sitio llamado Casanas, comprensión de Malingas, hay esa clase de piedras con oquedades, que algunos estudiosos aseguran eran destinadas para usos ceremoniales, vertiendo en ellos líquidos especiales destinados a los sacrificios o al culto. 

A partir de 1983, y por varios años, el párroco de Tambogrande, el sacerdote inglés Pablo Stomhan, se intereso por los restos arqueológicos de la región y adquirió 80 ceramios con los cuales inicio el Museo Parroquial de Tambogrande. En una visita que hicimos al mencionado religioso, nos mostró un objeto único en su clase. Se trataba  de un vaso pequeño de 10 cms. de alto por 3 cms. de diámetro, labrado con motivos antiguos como orlas. El material sobre el cual ha sido labrado el vaso es lo que llama la atención, pues es algo parecido al ónice. 

También mostró el párroco una piedra muy lisa del tamaño de un huevo de pata, en donde se había cincelado un pez. Con unas fotografías nos hizo conocer los dos monolitos de Guaraguau y las piedras con oquedades de Paccha. 

Las primitivas  tribus asentadas en la provincia de Ayabaca y al norte de la provincia de Morropón, fueron desarrollándose y evolucionando en forma tal, que cuando el Inca Tupac Yupanqui inició su reducción y conquista, ya habían logrado un alto grado de evolución cultural, igual y quizás superior al que por la misma fecha tenían los tallanes.

Al igual que los tallanes, los pobladores de la sierra en la época de las conquistas incaicas, constituían por sus rasgos raciales y lingüísticos, por su común origen y por sus usos y costumbres, una nación; pero no habían formado un Estado unificado bajo una sola autoridad o mando. Más bien estaban formados por diversos señoríos, que, en cierta forma, formaban una confederación. Se trataba de la Confederación de los Guayacundos de la que nos ocupamos más adelante. 

Los petroglifos de Samanga