BREVE HISTORIA DE PIURA -  TOMO I

TIEMPOS PRE-HISPÁNICOS

Reynaldo Moya Espinosa

Carátula

Contenido

Del autor

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPITULO VI

LOS TALLANES. SU EVOLUCIÓN. ORGANIZACIÓN. REALIZACIONES.

 

01.- Los yungas.

Evolución del pueblo tallán.

02.- El territorio tallán: procedencia

¿Fue Mec Nom el fundador de los tallanes?

03.- La nación tallán o tallanca.

04.- La influencia ecuatoriana.

05.- Origen de la voz tallán.

06.- La organización del pueblo tallán.

Las capullanas.

Los curacas

07.- Las ciudades.

Tumbes.

La ciudad fantástica de Pedro de Candia.

08.- Las viviendas.

09.- Fortalezas.

La fortaleza de Narihualá.

10.- Los templos.

Las huacas.

La mansión de las vírgenes del Sol.

11.- Los tambos.

12.- Los caminos.

13.- La agricultura.

El algodón.

Los restos de canales tallanes en el Chira.

 

Los restos de canales tallanes en el Chira.

En 1851, cuando don Domingo Elías, con gran visión planteó en su Cámara la necesidad de ampliar las áreas agrícolas en el valle del Chira, se encargó al ingeniero  Alfredo Duval, la elaboración de un informe técnico. 

Duval, dio un informe negativo lo cual sirvió para enterrar el proyecto, retrasando por decenas de años las obras de irrigación en nuestro departamento y aún cuando años más tarde, en 1870 hizo un nuevo y más amplio informe, en esta oportunidad, favorable; pero ya el mal estaba hecho y la oportunidad se perdió. 

Dentro del informa Duval de 1852 hay muchas referencias a los antiguos canales de los tal1anes, de los que se pretendían aprovechar en unos casos la misma estructura existente y en otras circunstancias, la experiencia en cuanto a ingeniería  hidráulica de nuestros antepasados. 

Si los tallanes lo pudieron hacer hace siglos tan grandes obras, ¿por qué razón no se podían hacer ahora esas mismas obras de irrigación contando con las técnicas modernas? 

Ese reto y desafío que se dio en, 1853 y más tarde en 1870. se vuelve a dar en 1986 cuando se proyectó realizar las obras de la tercera Etapa del proyecto Chira-Piura, que considera la ejecución de nuevas obras de i­rrigación a fin de ampliar la frontera agrícola del valle del Chira en su parte baja. 

Decía Duval en su informe: 

“Estoy convencido que los antiguos no sacaron agua del río para irrigar, los altos llanos de Marcavelica, Jibito y Tangarará, por que no se encuen­tra el menor vestigio desde Querecotillo hasta pasar la punta, frente a Sullana, en la que en caso de haber existido algún canal suficientemente elevado para dar agua a las acequias que están cerca de Marcavelica naturalmente habrían vestigios en dicha punta; por lo que soy también de opinión que las acequias (tallanes) que se encuentran arruinadas entre Querecotillo y la grande quebrada una milla más, arriba del sitio La Peña, no fueron para sacar el agua del río, porque más arriba de la quebrada hasta Chocan, no se encuentran rastros de acequias. Además, al lado del Este del Valle, de dicha quebrada, se encuentra una gran acequia que se extiende por el valle hasta un punto en donde parece que la quebrada tenía tajamar y los planos de la acequia dicha, corren hacia el río, que no sucedería si hubiera servido para sacar agua del río y llevarla al punto de la quebrada donde estaba el tajamar”. 

Luego dice Duval: “el plano de esa acequia esta a quince pies más alto que el nivel del río en el sitio Chocán y la que se encuentra en todo el valle de la Peña tiene en ciertos lugares, en que se ha conservado entera siete pies de elevación sobre la superficie del río en el mismo sitio, hasta el cual su longitud es de 25,540 pies ingleses (ocho por ciento mayores que los españoles). Aceptando, que un canal del punto Chocán al de los llanos de la Peña, tenga solamente dos pies de declinación y una profun­didad para el agua de tres pies, se requiere que el plano del río en Chocán estuviese doce pies más alto, de lo que está ahora en su estado ordinario, para que pudiese haber suministrado agua al canal dicho. Se añade, que si la acequia dicha, sacaba agua del río en Chocán o en otro punto o la recibía de otro manantial, su capacidad -considerada su declinación general- no contendrá la 1/16 parte del agua necesaria para regar las tierras que Mr. Sterling supone que se regaban por este medio. En dos puntos, entre La Peña y la Horca, en que la ruina de los antiguos acueductos cruzan las quebradas y se conservan casi intactos en uno y otro lado -aunque las obras de su cauce han desaparecido-  encontré que la anchura de lado a lado, era en la Peña de once pies ingleses y en la Horca de trece y juzgando por la que aparecía, la profundidad no podía ser más de tres a tres y medio. Siendo el acueducto inferior, más ancho que el superior se sigue (presume) que aquel estaba calculado para recibir una adición de agua en la época de las lluvias de los diferentes aluviones que se encontraba en el curso, siendo en mi opinión (del ing. Duval), la fuente principal que la proveía, la quebrada más arriba de la Peña, la que según las apariencias, desagua en un llano que corre atrás del cerro Prieto, en el que en otro tiempo corrían aguas que ahora van en otra dirección.  

Es decir, que mientras el Ing. Sterling, aseguraba que los restos de canales y obras hidráulicas que existían el siglo del 1800 en la margen derecha del Chira era para irrigar tierras; Duval aseguraba que eran obras de defensa para la época de grandes lluvia.