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BREVE HISTORIA DE PIURA -  TOMO I

TIEMPOS PRE-HISPÁNICOS

Reynaldo Moya Espinosa

Carátula

Contenido

Del autor

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPITULO VII

LA VIDA DE LOS TALLANES. 

 

01.- El trabajo.

02.- Las costumbres

03.- La religión.

La diosa luna.

El culto al sol

Otros dioses. El culto a los muertos.

El dios walac.

Los ritos.

El mito de santo Tomás.

04.- La lengua.

Voces tallanes.

05.- La alimentación.

Ganado y animales domésticos.

06.- El vestido.

Las chaquiras y los spondylus

07.- Penas y castigos.

08.- La pesca.

09.- La navegación.

El comercio entre los tallanes.

10.- El arte de los tallanes.

11.- La guerra.

12.- Las enfermedades.

El mal de ojo.

El paludismo.

La verruga.

La viruela.

La sífilis.

Otras enfermedades.

Curanderos y medicina.

 

Ganado y animales domésticos. 

La llama

El cronista Cieza de León, refiriéndose a Piura, manifiesta: “solía haber gran cantidad de ganado que llaman ovejas del Perú, en este tiempo hay muy pocas, por la priesa (sic), que los españoles les han dado”. 

Se refiere al Cronista a las llamas. Estos aninales no obstante que prefieren los climas fríos y de altura, se aclimataron en la costa, cuando fueron traídos por los incas conquistadores.

Cuando los españoles desembarcaron en Tumbes, observaron rebaños enteros de llamas que llegaban cargadas con mercancía.

Los españoles les dieron muy mal trato, cargándolas con pesos excesivos y haciéndolas sacrificar para aprovechar su carne y su lana. 

El mismismo cronista, dice que en las casan de los indios tallanes “se ven muchos perros diferentes de la casta de España, del tamaño de gozques, a quienes llaman chonos. Crían también muchos patos”. 

Pato

Los gozques eran perro pequeños de los labriegos españoles. Parecen que la cría de patos estaba muy extendida en el suelo tallán y se le tenían en gran aprecio. Cuando Pizarro recibió a una embajada de personajes que en San Miguel lo saludaron en nombre, del Inca, como parte de los regalos que le hicieron le obsequiaron dos patos secos. Habían perros sin pelambre de los llamados viringos. 

El cronista Oviedo, dice que desde Tumbes hacia abajo hay bastante ganado auquénido, muchas clases de patos y que la cacería la hacen con aves salvajes, venados, zorras y gatos de monte. También cazaban cóndores que desde los Andes bajaban a la costa para atacar a los lobos marinos. 

Pava actual

Cieza afirma que en la sierra, desde la región de los Cañaris, no sólo habían llamas, sino también guanacos y vicuñas.

El mismo cronista menciona la existencia de puercos pecarís cuya carne ponderaba. Se refería sin duda alguna a los sajinos. 

Habían unas especies de pavas domésticas, de las que una era un poco más grande que un pato y la llamaban zuta y otra parecida a los gallos y la llamaban maca. Posiblemente era la aliblanca especie casi extinguida que existe aún en la Reserva de Amotape. 

En los campos vivían muchas perdices y tórtolas. Habían ratones pero no ratas.