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BREVE HISTORIA DE PIURA -  TOMO I

TIEMPOS PRE-HISPÁNICOS

Reynaldo Moya Espinosa

Carátula

Contenido

Del autor

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPITULO IX

LOS HUANCAPAMPAS. 

 

01.- Los huancapampas, su origen.

02.- La leyenda de los Auca-runa.

03.- Costumbres de los huancapampas.

Adoraban a las huaringas

04.- La religión.

05.- La guerra. Las fortalezas.

06.- Ubicación de Huancabamba la Vieja.

 

04.- La  religión

El cronista Garcilaso dice: “ En mi religión fueron tan bestiales   o más que en su vida normal; adoraban muchos dioses, cada nación, cada capitanía o cuadrilla y cada casa tenía el suyo. Unos adoraban animales, otras aves, otras yerbas y plantas;  otros cerros, fuentes y ríos, cada uno lo que se les antojaba, sobre el cual de sus dioses era el mejor . Por esta behetría en que vivían , sin conformidad alguna, fueron facilísimo de conquistar” 

El dios Jaguar

El cronista Cieza de León, dice que Huancabamba era ciudad más importante que Caxas (o Cajas) y que "los templos antiguos que generalmente llaman guacas, todos están ya derribados y profanados y sus ídolos quebrados, y el demonio como malo, lanzando de aquellos lugares, a donde por los pecados de los hombres era tan estimado y reverenciado; y está puesta la cruz". 

Mitupampa

Se dan con estos relatos dos momentos de los huancapampas en cuanto a religión. Gracilazo narra lo que existía antes de la conquista incaica y Cieza de León, expone  que ocurrió tras el derrumbe del imperio y la conquista española. Este último cronista claramente deja entrever que sobre los templos que los incas construyeron en esa región, los españoles levantaron iglesias cristianas, como ocurrió también en otros lugares del Perú.  

Pero no debe llamar la atención que los antiguos huancapampas adorasen tantos dioses, pues lo mismo ocurrió con las Civilizadas Grecia y Roma antiguas, y los últimos también dioses hogareños o lares .  

Petroglifo en el templo de Mitupampa

Tampoco llama la atención la divinización de animales, cerros, lagunas, ríos, elementos de la naturaleza como el rayo, el relámpago y el trueno, porque lo mismo sucedió con todos los pueblos de la antigüedad en el resto del mundo.  

En efecto, los huancapampas divinizaron y desde esa época consideraron como sagradas muchas lagunas como las Huaringas.  

También fueron objeto de veneración los cerros de Pariacaca y Guitiligún, próximos a la actual ciudad de Huancabamba. 

Otra imagen de los restos del templo

Adoraron ciertas piedras o pircas y el culto a los muertos estaba muy arraigado, para lo cual construyeron huacas que luego transformaban en adoratorios. 

En 1989 el arqueólogo Dr. Mario Polía anunció el descubrimiento de las ruinas de un templo en Mitupampa, distrito de Sondorillo, a sólo 20 minutos de Huancabamba, utilizando una vía  carrozable. Dice Polía que era un templo dedicado al Dios Jaguar que fue un gran centro ceremonial en toda la región. Se hacían en el lugar sacrificios de animales y posiblemente en muy contadas ocasiones hasta de seres humanos. Se refiere el arqueólogo a la figura de un felino, rodeada de canales que recorren el lomo y la cola del animal, hasta llegar a un pozo de ofrendas. Por allí seguramente discurría la sangre de los animales que se sacrificaban. 

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El Dr. Polía planteó en el II Congreso de Arquitectura Andina, la  restauración de las ruinas y si bien es cierto que creó mucho interés, eso no se materializo en ninguna acción práctica por falta de fondos, como siempre.  

En Septiembre de 1992, la Municipalidad de Piura, le hizo un homenaje, entregándole un pergamino y el Escudo de la Ciudad. En esa oportunidad, el Dr. Polía dijo que después de 27 años de trabajo, sentía que la historia desentrañada, formaba parte de él. Anunció que iba a viajar a Italia y retornaría en 1993 para proseguir con los estudios arqueológicos, esta vez en la zona de Huancabamba, para buscar las ruinas de la llamada “ciudad perdida” que debía estar ubicada en un lugar que ya suponía, pero que no daba a conocer por los depredadores, pero que estaba sólo a 10 minutos de la carretera que conduce al caserío de Mitupampa. Agregó que en Italia, él elaboraba por cuenta del Centro de Estudios Ligabue de Venecia, él que daba difusión en Europa de los descubrimientos que había hecho en Aypate. Aseguró que en Huancabamba se asentaron originalmente pueblos que fueron recolectores y cazadores, antes del Período Lítico y de la Época Pre-Agrícola, suponiéndoles entre 3.500 y 4.000 años de antigüedad. Citó también al notable hallazgo del Dr. Walter Alva, de un templo del hombre-jaguar. El templo citado por el cronista Cieza de León, ha sido hallado según Polía, en 1989 y se le llamó Templo del Pumatola, en que habían dos grandes piedras de pumas, uno macho y otro hembra.    

Ruinas de Acllawasi de Mitupampa

Los Incas construyeron también un templo dedicado al Sol y un acllahuasi o casa para las vírgenes. Al respecto el cronista Cieza de León dice: “Había en esta Huancabamba templo del sol con numero de mujeres. De la comarca de estas regiones, venían a adorar a este templo y a ofrendar dones. Las mujeres vírgenes y los ministros que en el estaban eran reverenciados y muy estimados y los tributos de los señores de toda las provincias se traían”. 

Si se llegase a esclarecer en debida forma la existencia del Gran Templo al dios jaguar, se probaría que no era cierto lo dicho por los cronistas, del estado de barbarie en que los Incas encontraron a los huancapampas. El culto al jaguar arranca más bien de Chavín de Huantar y de los Mochicas, y si los huancapampas construyeron importantes templos, se demostraría que ya habían llegado a un grado de evolución avanzada y en modo alguno vivían en estado de barbarie cuando llegaron los Incas.