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BREVE HISTORIA DE PIURA -  TOMO I

TIEMPOS PRE-HISPÁNICOS

Reynaldo Moya Espinosa

Carátula

Contenido

Del autor

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPITULO IX

LOS HUANCAPAMPAS

 

01.- Los huancapampas, su origen.

02.- La leyenda de los Auca-runa.

03.- Costumbres de los huancapampas.

04.- La religión.

05.- La guerra. Las fortalezas.

06.- Ubicación de Huancabamba la Vieja.

 

05.- LA GUERRA. LAS FORTALEZAS 

Las guerras de los huancapampas

Garcilaso de la Vega dice que los huancapampas eran ajenos a  la paz y a la amistad, que no estaban organizados en pueblos ni tenían jefes y “hacíanse la guerra unos a otros bestialmente"  agregaba, que en sus luchas intestinas se robaban a las mujeres y sacrificaban a los vencidos.

También dice que en tal estado de behetria fue fácil  a los incas, el vencerlos. 

Mientras tanto el Cronista Pedro Cieza de León, expresa : “ se defendieron tan bien y con gran denuedo, que murieron por no perder la libertad muchos  millares de ellos y hartos de los orejones del Cuzco, más tanto los apretaron, que  por no acabarse de perder ciertos capitanes en nombre de todos, dieron la obediencia a estos señores “ . 

Los huancapampas no sólo utilizaron en debida forma los accidentes de los terrenos, sino también sus pequeñas fortalezas o pucarás, a las que se refiere el cronista Huamán Poma. 

Todo hace suponer que los Incas después de conquistar a los huancapampas, les dejaron orejones como gobernadores y tanto los apretaron y oprimieron,  que hartos de estos abusos se sublevaron, por lo cual fueron sangrientamente reprimidos. 

De acuerdo a la relación de Francisco de Jerez, el Conquistador Hernando de Soto, encontró en Huancabamba, una fortaleza construida toda de piedra labrada y “ asentadas esas grandes piedras de largo de cinco y seis palmos, tan juntas que parecen no haber entre ellas mezcla, con una azotea alta, de cantería , con dos escaleras de piedra en medio de dos aposentos.” 

El Padre Obdulio Ríos que en l983 era vicario castrense dejó una información sobre una fortaleza en la región Huancabambina . 

Cieza de León sobre la fortaleza de Huancabamba expresa:

“ por que  el inca tenía allí sus fuerzas, entre las cuales  estaba una agraciada fortaleza, la cual yo vi desbaratada y deshecha como todo lo demás “ . 

Otro cronista , el Padre Velasco asegura que en  1475 Huayna Cápac mandó que fabricaran en Huancabamba un palacio real, un templo al sol, un acllahuasi y una fortaleza.  

El cronista Melchor Oviedo, expresa que “ la fortaleza de Huancabamba era una muy grande construcción, toda de piedra labrada y asentada y algunos bloques de desmesurado volumen de quinientos sesenta y seis de palmo, los sillares con una perfecta juntura sin ninguna mezcla . Corrían por encima una azotea de cantería, a la cual  se llegaba por dos escaleras de piedra, que separaban los principales aposentos de la fortaleza “ .  

El palmo era una antigua medida española de longitud y se usaba extendiendo la mano. Equivalía a unos  20 centímetros.