BREVE HISTORIA DE PIURA -  TOMO I

TIEMPOS PRE-HISPÁNICOS

Reynaldo Moya Espinosa

Carátula

Contenido

Del autor

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPITULO III

LOS ORÍGENES DEL HOMBRE PERUANO. 

 

01.- Piuranos primitivos y su origen

02.- La ciudad ignorada de Chusis

03.- Illescas A y B, la ciudad pesquera

04.- El arenamiento de la costa

05.- Los hombres que vivieron en el Chira

06.- Los hallazgos de Negritos, de Paita y Sicchez

07.- Los pobladores Sojo y de Garabato

08.- Los primitivos tumbesinos

09.- Las culturas sur ecuatorianas

10.- Otros  restos  arqueológicos.

 

03.- Illescas A y B, la ciudad pesquera

Zona de Illescas

Al sur de Chusis y de Sechura, al borde del desierto y del mar, existió otro grupo humano en Illescas que fue estudiado por León Kostritsky y por la arqueóloga peruana Mercedes Cárdenas. 

En 1955 Kostritsky dio a publicidad una obra titulada “Hallazgos arqueológicos que demuestran la existencia de un antiquísimo pueblo pescador”. Habla de “una sorprendente y extensa ciudad arqueológica, ubicada en la parte occidental de la península de Illescas en la vecindad de Punta Aguja y de Punta Nunura. Esta ciudad que bien pudo haber albergado muchos miles de habitantes en los tiempos prehistóricos, se encuentra perfectamente escondida del mar y de las trochas costeras por las dunas arenosas, quebradas y cerros y desde la parte  septentrional, por grandes cerros rocosos”. Esta es Illescas B. 

Fuera de esa zona urbana primitiva, y más próxima al mar, hay viviendas rudimentarias de piedra, cercos del mismo material, cuevas con vestigios humanos y sepulcros. Corresponde sin duda a la época Pre-cerámica. Dice Kostritsky: “Así a distancia de la ciudad de piedra, en las laderas de los cerros, hay cuevas que seguramente sirvieron de viviendas, refugios y aún sepulturas. No hay evidencia de que se trate de cuevas naturales, porque en algunas partes parecen haber sido talladas dentro del térreo y pedregoso conglomerado, forman varias veces varios picos”. En Punta Nunura hay muchas de esas cuevas. Los asentamientos humanos más primitivos en esa zona se conocen como Illescas A. 

Pero para sorpresa de los investigadores, en las cuevas construidas por los primitivos hombres de Sechura se han encontrado restos de cerámica del tipo Tardío Chimú correspondiente a muchísimos años más tarde; nada menos que 1.200 D.C. La  solución a este misterio, seria admitir que este lugar fue ocupado posteriormente por gente más evolucionada. 

Siempre fuera del radio urbano de la antigua Illescas, se han encontrado en las laderas de los cerros, numerosas tumbas casi a ras del suelo, así como utensilios diversos de huesos, de conchas, redes y tejidos rudimentarios, pero no hay restos de cerámica. Sobre esto, dice Kostritsky: “En la parte superficial y a la entrada de una cueva que contiene un numeroso entierro común, se ha encontrado una gran cantidad de flotadores, de redes de diversas mallas”. Luego sigue: “Esto habla por si mismo a favor de que existió una importante población pesquera en esta ciudad prehistórica”.

Este asentamiento de pescadores que utilizaban redes, es sin duda más antiguo que el anterior que conocía la cerámica, es decir es anterior a 1.300 A.C. 

Macizo de Illescas

  El hombre primitivo inventó la red antes que aprendiera el arte del tejido. Más bien, podríamos decir que el invento de la red llevó al invento del tejido. Los antiguos pescadores fabricaron hilos trenzando las fibras vegetales a las cuales como en el caso de Illescas las teñían. Eventualmente usaban como flotadores a la calabaza, alimento que consumían los habitantes de la costa muchos siglos antes. El uso de las redes ha sido muy antiguo en la costa peruana, pues Federic Engel  encontró en Paracas unas que mediante el radiocarbono fueron fechadas en 8.830 años. En 1946 Junlus Bird encontró en el valle de Chicama en Huaca Prieta, redes con flotadores que tenían 4.500 años de antigüedad. Lo mismo se puede decir de los fragmentos de redes descubiertas por Engel en la hoy seca laguna de Negritos, cerca de Talara. 

Como se puede apreciar, hay dos épocas en la parte exterior a la antigua ciudad. Una del período Pre-cerámico y otra más cercana, pero distante muchos siglos de la anterior, que demuestra una influencia Chimú en este extremo de la costa norte. 

El enigma es la misma ciudad de Illescas, pues no se sabe cuando nace, cuanto dura y cuanto desaparece. Lo cierto es que los españoles no tuvieron ni noticias cuando llegaron con Pizarro, lo cual significaría que hacia mucho tiempo ya había dejado de estar habitada. 

No seria  raro que hayan sido los terremotos y los maremotos los que los obligaron a su abandono. Pueden también haber sido los, maremotos la causa de no encontrarse conchales en la costa de Sechura como en otros sitios. 

Illescas y la Silla de Paita, son restos de una cordillera que existiera en tiempos remotos. Con todo, la región continuó siendo geológicamente inestable. 

El año 1.000 A.C. se produjo un terrible maremoto que azotó el valle de Chicama y el litoral de Lambayeque. Presumiblemente también la costa de Sechura. Jorge Rondon Salas que en 1966 publicó el trabajo “Panorama arqueológico de Lambayeque”, se refirió a un proceso de penetración marina, unas veces violento, que borró todo signo dejando por el hombre. Lo mismo pude haber pasado en Sechura. 

Parece que cuando los hombres habitaban la zona de Illescas, no era el paraje completamente seco, pues en el subsuelo se han encontrado vestigios de aguas salobres que en ese tiempo serian aptas para el consumo humano, pues de lo contrario no había explicación posible. 

Mercedes Cárdenas Martin, con grupo explorador en Illescas

Con todo, cuando el primitivo piurano vivió en Illescas, ya el desierto de Sechura existía como ahora se presenta. 

En 1926, la International Petroleum Company que exploraba la región, perforó cerca al cerro de Illescas y a 11 kilómetros al sur de Bayovar, un pozo que necesitó ser profundizado 102 metros encontrando agua dulce que permitió su utilización hasta 1944 con fines domésticos y hasta para regar una chacra de 2 hectáreas. Este pozo producto de la filtración del agua del subsuelo, reponía su líquido en épocas de lluvias. El río Cascajal, nace en la Cordillera de los Andes, y atraviesa al desierto de Sechura en 50 kilómetros, siendo en gran parte absorbido por las arenas, antes de llegar a un punto en donde se bifurca formando las quebradas de Minchales y de Yudur-Belisario las que luego de otros 50 kilómetros,  se vuelven a unir para formar la Quebrada Ñamuc, en cuya parte final se forman las salinas.