BREVE HISTORIA DE PIURA -  TOMO I

TIEMPOS PRE-HISPÁNICOS

Reynaldo Moya Espinosa

Carátula

Contenido

Del autor

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPITULO X

PROCESO HISTÓRICO CULTURAL DE LA REGIÓN. 

 

01.- Desenvolvimiento histórico de los primitivos piuranos.

Cuadros cronológicos.

02.- La influencia Mochica.

Sicán y Sipán.

03.- El imperio Wari

04.- El imperio Chimú.

05.- El imperio Incaico y la conquista de la costa norte.

Versión del cronista Cieza de León

Las versiones de Sarmiento y del padre Murúa

06.- Conquistas de Pachacutec según Cabello de Valboa

07.- Las conquistas de Tupac Yupanqui: Huancabamba

08.- La conquista de los guanyacundos.

09.- La guerra de Tupac Yupanqui y de Huayna Capac.

10.- La destrucción de Chanchán.

Las batallas navales.

Los gigantes de Porto Viejo.

 

El imperio incaico y la conquista de la costa norte 

Inca Pachacutec

Entre los cronistas españoles, no hay uniformidad de criterio, con relación a cual Inca fue el que inició la conquista de los yungas del norte. 

Ni siquiera se han puesto de acuerdo en determinar el número de emperadores incas que gobernaron el Tahuantinsuyo. 

Algunos confunden a Viracocha con Pachacutec, y aseguran que con el primero de los nombrados se inició la conquista de la costa o yunga. 

El criterio generalizado, es sin embargo de que fue con el gobierno de Pachacutec que se inició tal conquista. Damos a continuación las  versiones de  Gracilazo de la Vega, de Cabello de Balboa, Martín de Murúa, Sarmiento de Gamboa y de Montesinos. 

Enviado del Inca al reino Cuismancu

De acuerdo a la versión de Gracilazo, el Inca Pachacutec, envió a su hermano el general Cápac Yupanqui, con un buen ejército a conquistar al curacazgo de Chincha en la costa. Logrado esto, solicitó a su hermano el Inca, más fuerzas para proseguir con sus conquistas por el norte. Los refuerzos le fueron enviados al mando del Príncipe Inca Yupanqui, hijo heredero de Pachacutec. Se inició entonces la conquista del reino de Chuquimancu que resistía valle tras valle en sangrientas batallas que causaron muchas bajas en el ejército imperial el que se vio en la necesidad de pedir refuerzos tres veces, con lo cual lograron la rendición de Chuquimancu. Se inicia a partir de ese momento la guerra contra el reino de Cuismancu que comprendía los valles de Pachacamac, Rímac, Chancay y Barranco. Pero enterado el General Capac Yupanqui que en el Reino de Cuismancu se adoraba al Dios Pachacamac al que también veneraban los Incas, trató de convencer a Cuismancu de tenerlo más como aliado y no como enemigo, lo que se logró, con lo que se evitó la guerra. Muy contento, el general Cápac Yupanqui, por estos éxitos, con el Príncipe Inca Yupanqui y el rey Cuismancu, partieron al Cusco y fueron muy bien recibidos por Pachacutec. 

Cronista Garcilaso de la Vega

Pasados seis años, Pachacutec reunió 30.000 hombres al frente de los cuales puso a su hijo el Príncipe Inca Yupanqui. Consideraba el Inca que los límites naturales de su imperio llegaban hasta Cajamarca y que por lo tanto también debían incorporar bajo su gobierno al gran reino del Chimú.

Los ejércitos imperiales contaron con la ayuda decidida de los reyes Cuismancu y Chuquimancu que eran rivales del Chimú Cápac. Los aliados llegaron al valle de Barranca y desde allí el Príncipe Inca Yupanqui envió un ultimátum a los Chimús, recibiendo una respuesta altanera. El príncipe avanzó hasta Paramonga donde le salió al encuentro el ejército Chimú y se produjo una sangrienta batalla que quedó indecisa, por lo cual el Príncipe pidió al Inca un refuerzo de 20.000 hombres, ante lo cual el ejército Chimú se retiró al Valle del Santa donde se produjo otra sangrienta batalla que fue favorable a los ejércitos del Inca. El Príncipe reiteró los pedidos de paz y rendición los que al fin fueron aceptados por el Chimo Cápac, el cual fue a entrevistarse con el Príncipe Yupanqui y se postró humildemente ante el. 

Dice Garcilaso de la Vega que el Príncipe recibió con mucha generosidad y amabilidad al vencido. El Príncipe nombró ministros quechuas para que administraran justicia, la hacienda y la defensa y dejó al Chimú Cápac al frente de su reino, pero con facultades muy recortadas, después de lo cual retornó al Cusco. Gracilazo, no menciona que los Chimús se hubieran revelado después  contra el dominio Inca y que fuera necesaria una nueva expedición para reducirlos definitivamente.