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CAPITULO VII
LA VIDA DE LOS TALLANES.
01.- El trabajo.
02.- Las costumbres
03.-
La religión.
La diosa luna.
El culto al sol
Otros dioses. El culto
a los muertos.
El dios walac.
Los ritos.
El mito de santo Tomás.
04.- La
lengua.
Voces tallanes.
05.- La
alimentación.
Ganado y animales domésticos.
06.- El vestido.
Las chaquiras y los spondylus
07.-
Penas y castigos.
08.- La
pesca.
09.- La
navegación.
El comercio
entre los tallanes.
10.- El
arte de los tallanes.
11.- La
guerra.
12.-
Las enfermedades.
El mal de ojo.
El paludismo.
La verruga.
La viruela.
La sífilis.
Otras
enfermedades.
Curanderos y medicina.
El vestido.
Los Cronistas españoles nos han
dejado muchas referencias con relación al vestido de los tallanes,
cuando recién llegaron los conquistadores.
Cieza de León, al referirse a los
tallanes, dice: “Andaban vestidos con sus mantas y camisetas y
traían en la cabeza puestos sus ornamentos, que era cierta manera
redonda, que se ponían hecha de lana, y alguna de
oro y plata o de unas cuentas muy menudas que ya tengo dicho
llamares chaquiras”. Luego dice: “Las ropas para su vestir son
hechas de algodón que cogen por el valle lo que para ello han
menester”.
Al referirse a la sierra piurana, dice
el Cronista que antes de ser conquistados por los incas andaban
desnudos, pero que al momento del arribo de los españoles, “usaba
ropa de lana de sus ganados, que es fina y muy buena para ello”.
Luego vuelve a recalcar que “Sus ropas son de lana de estas ovejas
(las llamas) y de vicuñas, que es mejor y más fina y de algunos
guanacos que andan por los altos y despoblados y los que no pueden
tenerlas de lana, las hacen de algodón”.
Oviedo dice de los yungas que iban
vestidos con camisetas sin mangas y hasta medio muslo y las mujeres
con camisas largas hasta el pie, muy anchas y sin mangas y a
manera de alba se las ciñen y andan. Ellos y ellas llevan los
cabellos cortados, excepto las personas principales y sus mujeres
que los llevan largos.
Pedro Pizarro al hacer el relato de la
Conquista dice que los tallanes traen unas túnicas y mantas de
algodón labradas de algunas labores con lana y llevan unos rebozos
alrededor de la cabeza que les da vuelta debajo de la barba con unos
ropacejos y las mujeres visten unos capuces que les llegan hasta los
tobillos y ellas tienen horadados los labios y metidas en los
agujeros unas puntas de oro y plata redondas que se las
quitan y ponen cuando quieren”.
Fray Reginaldo de Lazárraga, asegura
que las capullanas debían su nombre al vestido que usaban, que era
una especie de capuz, con que se cubren de la garganta hasta los
pies, ciñéndose la cintura con bandas.
Zárate, relata que los tumbesinos
vestían túnicas y pequeños paños. Hombres y mujeres lucían muchas
joyas de oro. Las mujeres visten hábitos de algodón hasta los pies,
a manera de lobas y los hombres traen pañetes y unas túnicas hasta
las rodillas y encima unas mantas. Todos visten igual y la
diferencia está en el tocado de las gentes de cada pueblo, siendo lo
común rodear la cabeza de cordones de lana de distintos colores.
Gutiérrez de Santa Clara, hace un
relato completamente diferente y extraño, que parece no concordar
con la realidad. Dice que los yungas son groseros y sucios, andan
desnudos, en cueros y apenas usan de algunas manta muy delgada para
cubrirse. Manifiesta que también las mujeres andan desnudas y cuando
más con unas pampanillas de lienzo delgado cuando son casadas, pues
las solteras a las que llaman “chinas” no se ponen nada, traen los
cabellos sueltos por la espalda, poniéndose un poco de bermellón en
la cara que se la pintan de mil modos.
El mismo cronista, contradiciendo lo
que dicen otros, asegura que los hombres usan cabellos largos
al igual que las mujeres, y los trenzan y atan a la cabeza con
cintas de diversos colores. Para depilarse usan unas
tenazuelas.
Gutiérrez de Santa Clara, tiene muy
mala opinión de las “chinas” costeñas. Dice que si se lavasen
podrían ofrecer un atractivo rostro. Es decir que en el
criterio occidental se afeaban con los afeites y coloretes que
usaban.
Gonzáles Fernández de Oviedo, en su
obra “Historia General y Natural de las Indias”, cuenta lo que
sigue: “En el río que llaman de la Pira (se refiere
incuestionable a La Chira), que es a treinta leguas o llaméense
tal1anes. Andan arrebozados los hombres con unas tocas de muchas
vueltas, e así traen las cabezas muy grandes con aquellos rebozos, e
a los cabos sus ropacejos colgados que parecen barbas. Unos
dicen que lo hacen por que diz que tienen en el colodrillo o cogote
un rabo tan grueso e luego como el dedo mayor
de la mano”.
Antonio Vásquez de Espinosa, en
"Compendio y descripción de las Indias Occidentales", escribía: “El
traje de los indios de los llanos es ya todo españolado, y
las indias se visten un saco grande de algodón negro, y las grandes
o cacicas, les arrastra una vara de cola como canónigos de Sevilla o
Toledo, y cuento más grande, más cola, por que tienen puesta en
aquello su autoridad”.
Como adornos, usaban collares de
chaquiras y brazales. Aretes y unos discos metálicos que les
agrandaban las orejas al igual que los orejones cuzqueños.
También usaban –al menos la gente principal– narigueras, pues se
han encontrado varias que tienen la forma de media luna, siendo unas
de cobres y otras de oro. Los vestidos los adornaban con
lentejuelas de cobre o con bordados de lana.
Los rebozos con que se cubrían la
cabeza que todos los cronistas mencionan, también son
representadas en los ceramios tanto de Vicús como los hallados en
otros lugares del departamento. Eran verdaderas turbantes, y a los
españoles les llamó mucho la atención ver eso cuando desembarcaron
en Tumbes, trayéndoles al recuerdo, esa prenda que usaban los
moros, que eran también de color un tanto oscuro como los
tumbesinos.
Como se puede comprobar, el llamar
“chinas” a las indígenas sobre todo a las jóvenes, no es algo
reciente, ni tampoco a causa de lo rasgado que pueden tener sus
ojos, dándoles un aire un poco oriental, sino que fueron los propios
indios los que la denominaron así, tal como lo cuenta Gutiérrez de
Santa Clara.
La expresión “china” es
castellanizada, y otra tiene que haber sido la expresión tallán.
Posiblemente se trate de dos voces shi-na.
En el lenguaje la raíz shi aparece con mucha frecuencia. Shi se
denomina por ejemplo a la Luna y la expresión Chimú es un corrupción
de shi-mú. No nos podemos aventurar a buscarle un significado a shi-na,
pero indudablemente, que la expresión actual de “china”, no es
impuesta por los españoles. |